PARIS, JE T’AIME

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Calidoscópico largometraje compuesto por 18 pequeñas historias que transcurren en la ciudad del amor. Este film coral reúne a algunos de los más prestigiosos cineastas (desde los hermanos Cohen hasta Isabel Coixet, pasando por Wes Craven o Alfonso Cuarón) y actores (desde Natalie Portman a Leonor Watling, pasando por Juliette Binoche o Elijah Wood) de alrededor del mundo.

Los cortometrajes que forman el experimento están situados, cada una de ellos, en un barrio distinto de la capital francesa y basculan de la comedía más delirante al drama más desatado, incluso el terror más romántico.

Como aliciente para los detractores de los empalagosos pastelones románticos, comentar que el desamor y las rupturas amorosas están bastante presentes en la película.

Y aprovechando que el amor es el tema de mi actualización de hoy, me gustaría mencionar un artículo increíble que apareció en el periódico digital del Mundo (no, no lo leo por gusto, nos obligan a hacerlo junto con el de la BBC para traducir textos en clase) hace un par de semanas. En él se citaban las sustancias químicas que nos inducen a sentir emociones durante el enamoramiento:

“La feniletanolamina es una sustancia química que se produce de forma natural en el cerebro. Su acción, similar a la provocada por la anfetamina, explicaría esa sensación de euforia, exaltación y bienestar que acompaña a todo buen enamorado.

La dopamina parece estar implicada en el mecanismo de aprendizaje. Esta sustancia química del cerebro acentúa la fase de atención durante la atracción en las relaciones. De ahí esa capacidad para captar todos los detalles sobre la persona que nos atrae: sus gustos, intereses, lugares que frecuenta…

La serotonina determina el control del estado anímico. Su fluctuación explicaría los bruscos cambios de humor que se producen durante las primeras fases del enamoramiento.

La noradrenalina, que también induce a la euforia, estimula la producción de la adrenalina, la responsable de que aumente la presión sanguínea en el organismo y la que hace palpitar el corazón cuando se ve a la persona amada.

Para los que piensan que el amor es eterno, quizá les sorprenda saber que los efectos neuroquímicos de las primeras fases amorosas pueden durar como mucho unos 4 años. Lo que no significa el fin necesariamente, puesto que en ocasiones aparecen otros mecanismos fisiológicos (las endorfinas, por ejemplo) que inician una nueva fase.”

Personalmente, aunque no dudo que la química tenga su relevancia a la hora de fijarnos en alguien (está claro que las feromonas y demás ahí están), no creo que sea un factor determinante en el momento de enamorarse.

¡¡ Un saludo!!

P.D.: Algunos buscan el amor, otros huyen desesperadamente de él. Hay quien a primera vista se cuelga de alguien y quien, por mucho mirar, sale escaldado. Están quienes luchan por empezar una historia de amor y quienes no pelean por evitar que se termine. Los que se limitan a escribir sobre los sentimientos y los que se atreven a sentir.

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One Comment on “PARIS, JE T’AIME”

  1. Closto Says:

    No me gusta París.


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