LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

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La Biblioteca Real de Alejandría fue en su época la más grande del mundo. Se cree que fue creada a comienzos del siglo III adC por Ptolomeo I Sóter y que llegó a albergar hasta 700.000 volúmenes.

La biblioteca existió, de eso no hay ninguna duda, pero todo lo escrito sobre ella es a veces contradictorio y se ha ido desarrollando a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones. Apenas hay certezas.

Ptolomeo II encargó al poeta y filósofo Calímaco la tarea de catalogación de todos los volúmenes y libros. Fue el primer bibliotecario de Alejandría y en estos años las obras catalogadas llegaron al medio millón. Unas se presentaban en rollos de papiro o pergamino, que es lo que se llamaba “volúmenes”, otras en hojas cortadas, que formaban lo que se denominaba “tomos”. Cada una de estas obras podía dividirse en “partes” o “libros”. Se hacían copias a mano de las obras originales, es decir “ediciones”, que eran muy estimadas, incluso más que las originales, por las correcciones llevadas a cabo. Las personas encargadas de la organización de la biblioteca y que ayudaban a Calímaco rebuscaban por todas las culturas y en todas las lenguas conocidas del mundo antiguo y enviaban negociadores que pudieran hacerse con bibliotecas enteras, unas veces para comprarlas tal cual, otras como préstamo para hacer copias.

Se sabe que en la biblioteca se llegaron a depositar el siguiente número de libros:

1. 200.000 volúmenes en la época de Ptolomeo I
2. 400.000 en la época de Ptolomeo II
3. 700.000 en el año 48 adC, con Julio César
4. 900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.

En el siglo VI hubo en Alejandría luchas violentas entre los cristianos monofisitas y los melquitas y más tarde aún, en el 616 los persas de Cosores II tomaron la ciudad. Alejandría seguía siendo, no obstante, una de las mayores metrópolis mediterráneas.
Dice la leyenda que, en 641 cuando el comandante musulmán Amr ibn al-Ass entró en la ciudad tras un asedio de 14 meses, comunicó a su jefe el califa Omar I todo lo que había encontrado en la mítica ciudad (4.000 palacios, 4.000 baños, 12.000 mercaderes de aceite, 12.000 jardineros, 40.000 judíos sometidos a tributo y 400 teatros y lugares de esparcimiento) y le habló de la biblioteca para pedirle las instrucciones sobre qué hacer con esa cantidad de libros.

A lo que el califa, según cuentan, respondió: Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo a la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos. Por entonces, sin embargo, la Gran Biblioteca propiamente dicha no debía ya existir.
En cualquier caso, ninguno de los restantes reductos de la cultura helénica que aún atesoraba la antigua ciudad de los lágidas sobrevivió a la brutal ocupación árabe. En 645 la ciudad abrió sus puertas a una flota imperial, pero al año siguiente cayó nuevamente en manos musulmanas. A partir de entonces Alejandría cayó en picado, en beneficio de la nueva capital de los conquistadores Fustat (El Cairo).

Una nueva Biblioteca de Alejandría promovida por la UNESCO fue inaugurada en 2003. Ambas situadas en Alejandría, Egipto.

– Información extraída de Wikipedia

Páginas relacionadas y de interés:

La Biblioteca de Alejandría
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